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La sucesión hereditaria en el Perú

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La sucesión hereditaria es una situación jurídica por medio de la cual los bienes, derechos y obligaciones de una persona fallecida son transmitidos a sus herederos. Constantemente recibimos consultas de personas a las que, por la complejidad de esta institución, se les hace difícil comprender su estructura y aplicación; por este motivo hemos visto necesario escribir un breve y sencillo artículo al respecto con la finalidad de que personas no versadas en derecho puedan entender fácilmente esta sucesión.

Para comenzar, consideramos apropiado señalar que la importancia de la sucesión hereditaria. Al transcurrir su vida, una persona suele realizar diferentes actividades económicas que le permiten crear o aumentar un patrimonio. Por supuesto, sabemos que el ser humano tiene también la capacidad de entablar relaciones afectivas con sus semejantes, de manera que, por lo general, una persona no está sola, sino que tiene un cónyuge, hijos, padres, hermanos y otros afines, junto con los cuales conforma una familia. Por este motivo, cuando la persona fallece, es adecuado que sean sus seres queridos, aquellos con los que estableció un vínculo afectivo y familiar, los que reciban y disfruten el resultado de su esfuerzo, generándose así un patrimonio familiar. En este sentido, la importancia de la sucesión hereditaria radica en que otorga a la persona un aliciente para vivir de forma productiva, sabiendo que los beneficiarios de su trabajo serán aquellos mismos que ella amó y protegió mientras vivía.

De acuerdo a lo manifestado, la legislación peruana hace alusión a los herederos forzosos, es decir, aquellos que necesariamente deben heredar parte de los bienes del fallecido. Estos herederos son catalogados en órdenes sucesorios, de manera que los descendientes (hijos o nietos) heredan primero y, a falta de estos, heredarán los ascendientes (padres o abuelos). Es necesario señalar que el cónyuge del fallecido también forma parte de los herederos forzosos, heredando conjuntamente con los hijos o padres. Ejemplifiquémoslo:

Ejemplo 1:

Carlos y Rosa son casados y tienen dos hijos. Los herederos forzosos de Carlos serán Rosa y sus dos hijos. Supongamos que uno de los hijos de Carlos hubiera fallecido y tenido hijos a su vez; estos hijos – nietos de Carlos – heredarán la parte correspondiente a su padre. Si Carlos no fuera casado ni tuviera hijos, los herederos forzosos de sus bienes serán sus padres.

Los siguientes órdenes sucesorios incluyen a los hermanos, los tíos, los sobrinos y primos hermanos, entendiéndose que la existencia de uno de ellos excluye automáticamente a los siguientes en la línea de sucesión.

La legislación peruana también establece los porcentajes correspondientes a cada heredero. Como quiera que el texto de la ley es algo complicado de entender, expliquémoslo con otro ejemplo:

Ejemplo 2:

Durante su matrimonio, Carlos y Rosa acumularon un patrimonio ascendente a S/ 48,000.00. A la muerte de Carlos, el 50% de este patrimonio (S/ 24,000.00) corresponderá a Rosa en su condición de miembro de la sociedad conyugal. El 50% restante se dividirá en partes iguales entre Rosa y sus dos hijos, a razón de S/ 8,000.00 para cada uno de ellos.

¿Significa esto que la persona no puede heredar sus bienes a alguien que no forme parte de su familia? No necesariamente; la persona puede disponer libremente hasta de la tercera parte de sus bienes, la cual puede obsequiar a quien desee o utilizar para mejorar la parte que le corresponde a cualquiera de sus herederos forzosos. Veamos otro ejemplo:

Ejemplo 3:

Carlos desea heredar parte de su patrimonio a una institución de caridad; a su muerte, corresponderá a Rosa el 50% (S/ 24,000.00) del patrimonio. Del 50% restante, un tercio (S/ 8,000.00) se destinará a la institución de caridad y el saldo se dividirá entre Rosa y sus dos hijos, a razón de S/ 5,333.33 para cada uno de ellos.

Consideramos importante señalar que la persona o institución establecida como heredero por la voluntad del testador es denominada heredero voluntario. Asimismo, el testador puede designar a una o más personas para que reciban un bien concreto de la herencia, no una porción o porcentaje. A estas personas se les llama legatarios. Si la persona no tuviera herederos forzosos, puede destinar la totalidad de sus bienes a quienes desee.

En nuestra legislación encontramos dos maneras de llevar a cabo la sucesión hereditaria:

  • Sucesión testamentaria: Es el tipo de sucesión más conocido y, paradójicamente, menos aplicado. Películas y libros han inculcado en nuestras mentes la idea del testamento como un documento en que el fallecido ha dejado escrita su última voluntad. Sin embargo, la estadística nos revela que solo el 10% de peruanos elabora un testamento, sea por desconocimiento o la desidia.

    El testamento es la declaración voluntaria de una persona respecto al destino que se le dará a sus bienes después de su fallecimiento. Aunque existen diversos tipos de testamento, se recomienda utilizar el testamento por escritura pública, es decir, aquel que se dicta o redacta bajo la supervisión de un notario público, quien se encargará de conservarlo en su registro notarial, inscribiéndolo a la vez en los Registros Públicos.

    La concurrencia de herederos forzosos, voluntarios y legatarios ocurre precisamente en la dación del testamento, pues es en este documento donde la persona puede decidir la forma en que distribuirá su patrimonio; no obstante, es conveniente aclarar que tal distribución debe realizarse dentro de los límites establecidos en la ley, lo contrario podría acarrear la nulidad del testamento.

  • Sucesión intestada: Es el tipo de sucesión utilizado ante la falta de un testamento que exprese la voluntad del fallecido. Si tenemos en cuenta que la mayoría de peruanos muere sin haber testado, la sucesión intestada es la forma de sucesión más utilizada en nuestro país, pues ella nos permite determinar con precisión a las personas que hederán los bienes del fallecido.

    Por lo general, esta sucesión se tramita ante un notario público quien se regirá por los órdenes sucesorios que hemos mencionado a fin de repartir la herencia conforme a lo establecido en la ley. La sucesión intestada también puede utilizarse cuando, existiendo un testamento, este carece de algún requisito para su validez, motivo por el cual ha sido declarado nulo.

Existen diversos elementos y circunstancias que otorgan a cada sucesión hereditaria un carácter único y singular. Hemos intentado resumir las características generales de esta institución, no obstante, animamos a quien desee llevar a cabo este proceso a ponerse en contacto con un profesional del derecho a fin de ser correctamente asesorado y evitar dificultades en el ejercicio de su derecho.

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